ARANCELES – ARTICULO 3

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NO REGALES TU TRABAJO

Siempre he escuchado esa frase, incluso hasta memes tiene, pero lo cierto es que no tengo idea de hasta dónde se puede considerar que se regala el trabajo o si basta con decirlo explícitamente -o existen parámetros para llegar a esa conclusión-.
Vivimos en Latinoamérica, en nuestras profesiones ligadas a las comunicaciones, diseños, publicidad y mercadeo, la competitividad por ser los mejores se respira en cada campaña, en cada spot, en cada agencia y eso nos hace ser los profesionales destacados que con toda propiedad afirmo que somos en el mundo.


NO ES CUESTION DE DINERO
Es lógico que lleguemos a esa conclusión cuando uno de nuestros colegas ofrece sus servicios a menor precio e inclusive cambiándolo por un servicio o producto. Sin embargo, cuando trabajas más de lo que debes y aun así no existe ninguna recompensa de ninguna índole a cambio –ni un mensaje de texto de tu jefe que diga ¡Katherine lo hiciste excelente!-, perdóname que te diga que estas regalando tu trabajo.
La cuestión no solo es hacer demás, puede que te sientas inspirado y lo hagas, puede que sientas que es tu deber dar más de ti, pero si tu paga no representa lo que realmente es tu trabajo, ahí te estas regalando.


5 ITEMS A TENER ENCUENTA PARA NO REGALAR TU TRABAJO
Todos tenemos una concepción diferente de lo que significa el trabajo y de lo que deberíamos cobrar por él, justamente existe una frase que explica ese sentimiento que muchos de nosotros ha tenido sobre cómo cobrar nuestros honorarios o proyectos. “Vender es ayudar y ayudar no tiene que ser gratis”, si te parece muy ruda te regalo esta otra “Si quieres vivir de tu profesión tendrás que cobrar”, que es más realista y menos pesada.

  1. Define tus metas: No solo las de vida sino financieras. Siempre pasa que queremos dedicarnos de lleno a algo pero no tenemos idea de cuánto cobrar por ello o ni sabemos cuánto esperamos ganar. Lo ideal es que tengas metas respecto a tus labores para así incentivarte a realizarlas.

  2. Tiempo invertido, dinero que suena: En mi aun ávida experiencia con la profesión, me he dado cuenta que cobrar puede ser algo estresante, incómodo y perturbador, creemos que porque no estamos ofreciendo nada sólido (físicamente), el precio puede variar y que los demás tienen el derecho a regatear nuestras tarifas, pero nuestro deber (aun cuando nuestro trabajo sea tan abstracto como un poema) es cobrar por lo que sabes.

  3. Ten confianza: Tal vez tu profesión la compartes con 3 millones de personas más, pero el modo en cómo lo llevas a cabo es único. Tus conocimientos te hacen valioso, cuando de verdad así lo creas verás la importancia de la remuneración económica.

  4. Analiza cuanto vas a cobrar y crea una estrategia: (el titulo lo dice todo), evalúa si tu labor es especializada, si es manual, si involucra demás personas, si es muy demandada, si asesoras o si de plano vas a empezar de cero con un proyecto etc. Y sacarás tus conclusiones respecto a cuanto cobrar y por qué cobrar tal cantidad.

  5. El mejor momento es hoy: Cambia de actitud y mentalidad, comienza a confiar en tu potencial y en el valor que aportas como profesional e imprímele de tu buena vibra y tú particular estilo para que vayas asentando las bases de tu personal branding.

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